A 20 años…

 Sería una metáfora excelente y adecuada para utilizar. El tema es que el socialismo fue, es y será algo tan siniestro, tan pesadillesco y vil, que evita siquiera la necesidad del uso de la metáfora, y directamente da lugar a lo literal.
 
Fue un muro que literalmente oprimió los deseos, necesidades, ambiciones y proyectos de millones de personas, que en resumen, oprimió su libertad de vivir una vida propia. En esa práctica tan habitual (y que tan bien sabe hacer la izquierda) de tergiversación de los hechos, las autoridades de la dictadura comunista reivindicaban al muro como una barrera contra “el fascismo” (la misma calificación que hoy en día la izquierda mundial sigue utilizando contra quienes piensan diferente sin saber siquiera qué es bien el fascismo).
 
Pero la verdad es que fue un muro contra la iniciativa y el emprendimiento individual, contra la superación, contra la excelencia, contra la innovación, contra el destaque, contra el mérito y contra la libertad de hacer cada uno lo que prefiera con su vida. Fue un atentado contra el individuo y su potencial que durante 28 largos años quedó apresado en los algo más de 400 km. cuadrados de Berlín Oriental.
 
El levantamiento del muro fue la prueba más acabada y contundente de que si un individuo en un sistema socialista puede con simplemente cruzar una calle llegar a un sistema capitalista, lo hará. Nunca un “paraíso socialista” había tenido al “infierno capitalista” a tan sólo unos pocos metros de distancia. Y Berlín Oriental estaba llena de Adanes y de Evas a los que, a diferencia de en los relatos bíblicos, no hubo que siquiera expulsar del “paraíso”, sino que libremente huyeron del mismo.
 
Además de los berlineses orientales, muchas otras personas en el mundo han padecido y aún padecen al socialismo. Aunque no de forma literal, ellos también están encerrados detrás de muros que les impiden ser algo más que unos meros esclavos de un sistema perverso y asfixiante. Ojalá sigan cayendo. Mis recuerdos para los que no pudieron sobrevivir para ver caer el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, y perecieron ya se anhelando la libertad o ya sea buscándola desesperadamente tratando de sortear al propio muro así como a los guardias, perros, minas y alambres de púas que lo circundaban.

 

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